Posted by : Karen Crocker martes, 6 de septiembre de 2016



La teoría tiende a sonar muy fácil y práctica al  momento de leerla, pero la realidad al ponerla en práctica puede llegar a ser muy frustrante. Para todos aquellos que no están familiarizados con este tipo de terapia o para trabajar con niños, puede llegar a ser incluso frustrante. Así que yo vine a escribir un par de los problemas que he tenido al utilizar este método:


  1. Mi maestro interior: Como lo mencione en le post anterior, debemos dejar que el niño solvente sus problemas o dificultades durante el juego, sin embargo, eso suena más fácil decirlo que hacerlo. El querer guiar y ayudar al niño al no poder abrir un juguete o no encontrar la utilidad que él o ella quiere hace que ese pequeño maestro dentro de nosotros salga a luz y queramos ayudar; también está el reflejo de felicitar al niño al lograr algo que él o ella se ha esforzado por hacer (como una construcción con bloques o un muñeco de masilla), para cuando nos damos cuenta del error ya es tarde. 
  2. Mi niño interior:  A veces no involucrarse en el juego puede costar más de lo que uno quisiera. Cuando el niño te pide que hagas algo, puedes (al menos mi caso) querer jugarlo como él y por un momento olvidarte que debes de prestar atención al niño y ver sus emociones reflejadas.
  3. Cuando no ves más de una emoción: A veces los niños se ven felices todo el tiempo de juego o concentrados, y repetir la misma emoción una y otra vez puede ser tedioso o contraproducente, por eso mismo, lograr identificar los momentos en que el niño cambia sutilmente su estado de feliz a frustrado o incluso dominante puede ser complicado para alguien inexperto.
  4. ¿Y qué pasa con las preguntas? La teoría del juego insiste en sólo reflejar y contestar únicamente preguntas puntuales, pero qué sucede cuando no entiendes algún simbolismo del juego o ves una oportunidad para indagar más sobre el motivo de consulta o problema. Es  muy tentador dejarse llevar y olvidar los principios básicos.
  5. Darle un rol a los juguetes: En nuestro intento de reflejar, podemos decir algo como: "Veo que tomaste al papá y a la mamá de la casa de muñecas"; esto es un error, el niño es quien debe de darles este rol y no nosotros; puede que el papá sea el tío o el novio de mamá, pero al nosotros ponerles etiqueta antes de que él lo haga, dirigimos el juego.
Bien, estas fueron las dificultades que yo tuve al utilizar esta experiencia, pero aunque no todo pase tan sencillo como el libro lo indica, la experiencia y constante aprendizaje lo hará cada vez más sencillo.



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